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Sociedad

Ataque y muerte en Recoleta: lo acusan de rociar con ácido a su padre y viajar pocas horas después a Río de Janeiro

Era la madrugada del 20 de junio de 2025 cuando Daniel Grinstein llegó a la guardia del Hospital Rivadavia, en el barrio porteño de Recoleta, con el cuerpo devastado por quemaduras y la ropa empapada en un líquido corrosivo. Según el relato incorporado luego al expediente judicial, apenas pudo decir que había tenido “problemas en casa” antes de que los médicos advirtieran que el material que llevaba encima corroía los guantes de látex e irritaba los ojos del personal. La escena, describen los investigadores, fue la de un hombre que había sufrido lesiones gravísimas en gran parte de la superficie corporal y que se encontraba, desde el primer momento, en riesgo de vida.

Los especialistas constataron que Grinstein presentaba quemaduras de tipo AB y B en la cara, el cuello, el cuero cabelludo, el tórax, el abdomen, los brazos y los muslos, con un alcance de alrededor del 75 al 80 por ciento del cuerpo. Tras la primera asistencia, fue derivado al Sanatorio Agote, donde permaneció internado en estado crítico durante casi un mes. El cuadro clínico se deterioró rápidamente: desarrolló un shock séptico y una falla multiorgánica, consecuencia directa de la agresión química y de las infecciones asociadas a las quemaduras de alta gravedad. El 14 de julio de 2025 se certificó su muerte y, desde entonces, el caso dejó de ser una investigación por lesiones para encuadrarse como un presunto homicidio.

La línea de investigación de la Justicia se concentró de inmediato en el entorno más cercano de la víctima. De acuerdo con la reconstrucción judicial, entre las 0.14 y las 2.26 de aquella madrugada, Daniel Grinstein se había dirigido al departamento de su hijo Lucas, ubicado en un edificio de la calle Austria al 1900, también en Recoleta. Allí, siempre según la hipótesis que sostienen los fiscales y el juzgado interviniente, el joven le habría arrojado sobre la cabeza un líquido aún no identificado que funcionó como un ácido, provocándole las extensas quemaduras que luego constataron los médicos. El hijo, Lucas Grinstein, quedó señalado como principal sospechoso y fue imputado por homicidio agravado por el vínculo, una figura que contempla la posibilidad de prisión perpetua.

Los allanamientos realizados en el departamento de Austria al 1900 aportaron nuevos elementos a la causa. En el interior de la vivienda, los peritos encontraron un sillón con rastros de una sustancia oleosa y otros indicios que reforzaron la hipótesis de un ataque con un producto corrosivo. Aunque los informes técnicos todavía no pudieron definir con precisión cuál fue el compuesto utilizado, los daños observados en la piel de la víctima y en los materiales con los que tuvo contacto son compatibles con un agente químico de alta potencia. Esa falta de certeza sobre la naturaleza exacta del líquido no modificó, por ahora, la calificación del expediente, que sigue orientado a probar un homicidio cometido en un contexto intrafamiliar.

El comportamiento de Lucas Grinstein tras el episodio es otro de los puntos que la Justicia considera clave. Los investigadores reconstruyeron que, pocas horas después de que su padre ingresara de urgencia al Hospital Rivadavia, el acusado compró un pasaje aéreo y viajó a Río de Janeiro. El vuelo despegó del aeroparque metropolitano Jorge Newbery a las 23.20 del 20 de junio y aterrizó en Brasil a las 2.15 del día siguiente. No había tramitado un regreso y se mantuvo fuera del país durante aproximadamente un año, hasta que su presencia volvió a ser registrada por las autoridades argentinas. Su salida inmediata y la ausencia de movimientos migratorios de retorno son interpretadas por los investigadores como signos de fuga y refuerzan las sospechas en su contra.

Con el regreso de Grinstein al país, el expediente cobró nuevo impulso. El acusado fue puesto a disposición del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 17 y alojado en una alcaidía porteña, a la espera de avances procesales y eventuales definiciones sobre su situación. En paralelo, la causa pasó del fuero Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad al ámbito nacional, en función de la gravedad del hecho y de la muerte de la víctima. La Justicia busca ahora consolidar la prueba pericial sobre la sustancia usada en el ataque, precisar el contexto previo entre padre e hijo y determinar si existió planificación en el viaje a Brasil. Mientras tanto, el caso se instala como uno de los episodios más estremecedores de violencia intrafamiliar recientes, con un hombre que murió tras sufrir quemaduras en casi todo su cuerpo y un hijo sentado en el banco de los acusados, señalado como presunto autor de un ataque con ácido y de un homicidio que podría costarle la prisión de por vida.

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