Un hombre de Paolo Rocca le pide a Kicillof eliminar Ingresos Brutos a la industria
Alejandro Gentile, referente del Grupo Techint y presidente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), inició su gestión con un reclamo directo al gobernador Axel Kicillof: eliminar el impuesto sobre los Ingresos Brutos para la industria. Este tributo, que representa cerca del 80% de la recaudación provincial, es señalado por el dirigente como uno de los principales factores que afectan la competitividad industrial bonaerense y profundizan la crisis del sector. Según el diagnóstico realizado durante un año, la presión efectiva de este impuesto sobre el valor agregado industrial en la provincia alcanza el 4,7%, por encima de jurisdicciones como Córdoba y Santa Fe, donde se ubica en torno al 3,5% y 3,6%.
Gentile, director de Relaciones Institucionales del Grupo Techint, asumió la presidencia de la UIPBA con el mandato de impulsar un cambio profundo en el esquema tributario provincial. Reveló que la propuesta ya fue discutida con Cristian Girard, titular de la agencia de recaudación bonaerense, y con el ministro de Producción, Augusto Costa, y que próximamente será presentada formalmente a Kicillof. La central industrial sostiene que el esquema actual afecta especialmente a las pymes y que, en un contexto de caída de la actividad, pérdida de empresas y aumento de las importaciones, mantener la carga impositiva vigente implica dejar a la industria local en desventaja frente a sus competidores.
El plan de la UIPBA combina medidas de impacto inmediato con un cronograma de reformas a largo plazo. En el corto plazo, la propuesta contempla elevar el piso de facturación anual a partir del cual se comienza a pagar Ingresos Brutos: hoy está fijado en unos $1.800 millones y el objetivo es llevarlo a $3.600 millones, lo que permitiría liberar de la carga a un mayor número de pequeñas y medianas industrias. Además, el proyecto incluye un esquema escalonado para la eliminación progresiva del impuesto: un plazo de tres años para las empresas medianas y de cinco años para las grandes, hasta llegar a una alícuota de 0% para todo el sector industrial.
El reclamo se apoya en la experiencia de otras provincias y en estudios que buscan mostrar que el costo fiscal de la reforma sería acotado. La UIPBA destaca que Córdoba y Santa Fe decidieron dejar de cobrar Ingresos Brutos a las pymes industriales y que, en esos distritos, la caída en la cantidad de empresas fue menor que en Buenos Aires. En un trabajo técnico presentado ante las autoridades, la entidad calcula que el aporte de Ingresos Brutos de la industria a las arcas provinciales equivale apenas al 1,4% de la recaudación total, por lo que su eliminación, afirman, podría compensarse con mayor actividad, inversión y empleo si se logra reactivar el aparato productivo. El argumento central es que el impuesto, al aplicarse en cada eslabón de la cadena, produce un efecto “cascada” que encarece los costos y resta competitividad a la fabricación nacional.
Detrás del pedido también hay una lectura política y económica más amplia. Techint y las cámaras industriales bonaerenses sostienen que la apertura comercial y la presión tributaria interna, sin una reforma impositiva que reduzca gravámenes considerados “distorsivos”, pueden transformar a los proveedores locales en simples importadores. La dirigencia empresaria reclama que la provincia avance hacia un esquema tributario “más competitivo” y alinea su agenda con la histórica demanda de la industria de volver al escenario anterior a 2008, cuando las fábricas estaban exentas de Ingresos Brutos. En ese contexto, la próxima negociación por la Ley Impositiva bonaerense se perfila como el escenario clave donde se definirá si el gobierno de Kicillof recoge el guante del pedido de Techint y la UIPBA o si mantiene sin cambios el principal impuesto de su estructura de recaudación.
