Caputo y los trolls en retirada: Milei pierde cada vez más terreno en las redes
Entre febrero de 2025 y junio de 2026, la presencia digital de Javier Milei atravesó un giro brusco: pasó de su pico histórico de menciones en redes sociales a tocar un piso que consolida su deterioro en el ecosistema online. Los informes de dos consultoras especializadas coinciden en que el clima digital que rodea al Presidente y a sus principales ministros se volvió marcadamente negativo y que la capacidad oficialista para imponer agenda se encuentra en crisis. La caída no solo se mide en menciones, sino también en interacciones y en el peso de las cuentas libertarias que antes marcaban el pulso de la conversación política cotidiana.
En la Casa Rosada, puertas adentro, reconocen que uno de los factores centrales de este retroceso es el repliegue de Santiago Caputo y, con él, de las llamadas Fuerzas del Cielo, el núcleo duro de operadores digitales que sostuvo el relato libertario desde la campaña electoral. Ese brazo digital, que llegó a manejar con precisión quirúrgica tendencias, ataques coordinados y viralizaciones a favor del Presidente, hoy aparece desarticulado y cada vez menos activo en la defensa de Milei. La penitencia interna que Karina Milei impuso sobre ese ejército de trolls y militantes digitales se tradujo en un apagón progresivo de la maquinaria que había convertido al mandatario en un fenómeno en redes.
El diagnóstico de las consultoras revela que, aunque las cuentas ligadas a las Fuerzas del Cielo siguen siendo relevantes dentro de la red social X, ya no operan de manera sistemática en beneficio del Presidente. Un análisis de la firma Adhoc sobre las cuentas que más interacciones generan al hablar de Milei muestra que la mayoría, aun aquellas comandadas por el oficialismo, lo mencionan cada vez menos y con menor intensidad. En paralelo, otro informe detalla que una de las principales cuentas oficialistas perdió casi un 40 por ciento de sus interacciones entre mayo y julio, un desplome que confirma que la comunidad libertaria perdió potencia y que el algoritmo ya no premia como antes el discurso mileísta.
A este cuadro se suma el desmantelamiento de la supuesta “fábrica de bots” atribuida al exasesor Fernando Cerimedo, señalado como uno de los arquitectos de las miles de cuentas ficticias que empujaban contenido a favor de La Libertad Avanza. Con esa estructura en retirada, la capacidad de simular apoyo masivo y de instalar hashtags desde la madrugada se redujo drásticamente. En los pasillos oficiales admiten que, sin el andamiaje de Caputo y sin el ejército de cuentas automatizadas de Cerimedo, el Presidente queda más expuesto a la opinión orgánica de los usuarios, donde crecen las críticas por la crisis económica, los casos de corrupción y la distancia entre las promesas de campaña y la realidad cotidiana.
Los consultores que siguen de cerca el humor digital describen la caída de Milei como “paulatina y persistente”, marcada por hitos que aceleraron el desgaste. Uno de los puntos de inflexión fue el caso LIBRA, que quebró la narrativa de la diferencia moral entre el libertarismo y “la casta” y alimentó la percepción de que el Presidente ya no es distinto al resto de la dirigencia cuestionada. A partir de allí se profundizaron las menciones negativas y el fenómeno de “fatiga digital”: un público saturado de rabietas presidenciales, peleas internas y escándalos que ya no reacciona con entusiasmo a sus intervenciones en redes. Con Caputo en repliegue, los trolls en penitencia y los bots apagados, Milei perdió el principal terreno que lo había catapultado a la política: el de las redes sociales, donde hoy enfrenta un desgaste acelerado y crecientes dificultades para recuperar el control de la conversación.
