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Política

La carrera por la gobernación bonaerense suma nombres en los principales espacios políticos

La competencia por la gobernación de la provincia de Buenos Aires para 2027 comenzó a poblarse de nombres en todos los espacios políticos y configura, desde ahora, una disputa de alto voltaje interno y externo. La elaboración de una lista preliminar de aspirantes muestra un abanico particularmente amplio en el peronismo, más acotado en el universo que integran La Libertad Avanza y Pro, con figuras ya instaladas en el radicalismo y un cuadro todavía indefinido en la izquierda. Con Axel Kicillof impedido de buscar un nuevo mandato y el gobierno nacional mirando con atención el resultado bonaerense, la puja por el sillón de Dardo Rocha se convirtió en una pieza central del tablero político argentino.

En el peronismo bonaerense la disputa se fragmenta en varios subespacios: el círculo más cercano a Kicillof, el sector referenciado en Cristina Kirchner, los dirigentes alineados con Sergio Massa, la denominada “Liga de intendentes” y el peronismo federal. En el Movimiento Derecho al Futuro, el espacio que conduce el actual gobernador, ya se anotan tres dirigentes con movimiento propio: el exintendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos Gabriel Katopodis y el jefe comunal de La Plata, Julio Alak. Todos comienzan a recorrer la provincia y a tejer alianzas, mientras se discute si habrá competencia interna o una síntesis política que evite la fragmentación. En paralelo, desde La Cámpora irrumpen otros nombres, con la diputada provincial y exintendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, como figura con proyección para disputar la candidatura.

El mapa justicialista se complejiza aún más con el ingreso de otros actores. Entre los intendentes cobran fuerza las construcciones propias de jefes comunales del conurbano como Mariel Fernández, de Moreno, que ya lanzó una línea interna para posicionarse como potencial candidata a gobernadora. A ese movimiento se suman los reacomodamientos del Frente Renovador de Massa, que multiplica reuniones seccionales en el interior bonaerense para fortalecer su presencia y condicionar la negociación de listas. En el plano del peronismo federal, el regreso de Santiago Cúneo al PJ provincial, con el anuncio de su intención de competir por la gobernación y con un respaldo explícito al liderazgo de Kicillof, agrega más tensión a una nómina donde todavía nadie se anima a proclamarse como el nombre “de consenso”.

Del lado del oficialismo nacional y sus aliados, el esquema que agrupa a La Libertad Avanza y al Pro también se mueve con intensidad. En ese conglomerado, el jefe de Gabinete Diego Santilli se consolida como el principal aspirante para disputar la sucesión de Kicillof, apoyado en sus antecedentes electorales en territorio bonaerense y en la confianza ganada en la mesa chica del Gobierno. A su alrededor se discute la conformación de la fórmula, con la abogada y dirigente Florencia Arietto como una de las alternativas más mencionadas para acompañarlo, mientras el diputado Sebastián Pareja se mantiene como opción en un sector del oficialismo libertario. La estrategia incluye, además, la búsqueda de una coalición lo más amplia posible, con la incorporación de segmentos del Pro, de la UCR, de fuerzas vecinalistas y de intendentes que se muestren dispuestos a confluir en una alianza competitiva.

La oposición no peronista, por su parte, también aporta nombres en distintas regiones de la provincia. El radicalismo exhibe dirigentes que ya blanquearon su intención de competir por la candidatura a gobernador, mientras que en el universo de intendentes aparecen figuras de peso que comienzan a instalarse como posibles postulantes o como socios claves en la negociación de la boleta. Un caso emblemático es el del intendente de General Viamonte, Franco Flexas, que ya confirmó públicamente su decisión de buscar la gobernación bonaerense y aparece como referencia en el interior para sectores que reclaman mayor protagonismo frente al conurbano. En la izquierda, el panorama sigue siendo incierto: si bien hay referentes con presencia consolidada en la Legislatura y en la militancia territorial, todavía no se ordenó una estrategia ni se definieron nombres concretos para la carrera provincial.

Con este escenario, la disputa por la gobernación bonaerense se convierte en una verdadera prueba de fuerza para cada espacio. El peronismo deberá resolver cómo administra la proliferación de aspirantes sin fracturar su base electoral; el oficialismo nacional trabajará para ordenar la competencia entre libertarios y socios del Pro; la UCR procurará capitalizar su estructura territorial; y la izquierda buscará romper el techo que ha tenido en elecciones anteriores. Aunque la nómina de nombres es todavía provisoria, el ritmo de los movimientos internos, los lanzamientos anticipados y las negociaciones silenciosas confirma que la carrera por la provincia más grande del país ya está en marcha y promete meses de intensa disputa antes de que se cierren las listas.

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