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Sociedad

Las cínicas frases de Fructuoso Álvarez González durante la Masacre de Flores: Están muertos

Fructuoso Álvarez González, responsable de la denominada Masacre de Flores, mantuvo durante años una actitud provocadora y desafiante frente a la familia Bagnato. El hombre había sido socio de José Bagnato y, según estableció la Justicia, lo amenazaba por una supuesta deuda de 180.000 dólares.

Las intimidaciones no se limitaron a reclamos económicos. Álvarez González realizaba llamadas telefónicas a la vivienda familiar y utilizaba una voz distorsionada para generar temor. En esos mensajes repetía expresiones relacionadas con el fuego y la muerte, entre ellas: “Uhhh, se quemaron todos. Están todos muertos”.

La madrugada del 17 de febrero de 1994, las amenazas se concretaron. De acuerdo con la investigación judicial, Álvarez González ingresó en la casa ubicada en el barrio porteño de Flores, arrojó combustible en distintos sectores de la vivienda y provocó un incendio mientras la familia dormía.

El ataque causó la muerte de José Bagnato, de 42 años; su esposa, Alicia Plaza, de 40; sus hijos Fernando, de 14, y Alejandro, de 9; y Nicolás Borda, un amigo de la familia de 11 años. Matías Bagnato, que tenía 16 años, fue el único sobreviviente de la tragedia.

Años después, Bagnato recordó que, durante el incendio, llamó desesperadamente a sus familiares y los nombró uno por uno, sin obtener respuesta. La escena quedó grabada en su memoria y marcó el resto de su vida, mientras el responsable del ataque continuaba enfrentando procesos judiciales y pedidos de libertad.

Álvarez González fue condenado a prisión perpetua por el quíntuple homicidio. En 2022, la Justicia rechazó un pedido para considerar cumplida su pena y resolvió que debía continuar detenido. Bagnato había sostenido reiteradamente que una condena a perpetua debía cumplirse efectivamente.

El autor de la masacre murió el 30 de abril de 2023 en el hospital del Complejo Federal 1 de Ezeiza. Se encontraba internado luego de una intervención quirúrgica en la cadera y falleció como consecuencia de un shock séptico derivado de una complicación infecciosa.

Tras conocer la noticia, Bagnato expresó que finalmente podía decir que todo había terminado y mencionó a sus padres, sus hermanos y Nicolás. La muerte de Álvarez González puso fin a décadas de reclamos, pero no borró las consecuencias de una tragedia que comenzó con amenazas telefónicas y terminó con la muerte de cinco personas.

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