Paraguay: las ventas se desploman un 70% tras la crisis de Ueno Bank y el Banco Central apura la impresión de billetes
El cierre de Ueno Bank provocó un fuerte impacto en Paraguay y abrió un escenario de incertidumbre para millones de personas que utilizaban la entidad para cobrar sus salarios, administrar sus ahorros y realizar compras.
La decisión del Banco Central paraguayo llegó después de detectar que el índice de solvencia de la institución había caído por debajo de los niveles exigidos. A partir de la intervención, quedaron suspendidas las operaciones y los clientes dejaron de poder consultar y utilizar normalmente sus saldos.
El problema rápidamente trascendió el ámbito financiero. La Asociación de Importadores y Comerciantes del Paraguay alertó sobre una fuerte caída de las ventas y dificultades para sostener el movimiento habitual de los negocios.
La magnitud del impacto está relacionada con la penetración que había alcanzado la entidad. Ueno Bank contaba con aproximadamente 2,9 millones de clientes, una cifra equivalente a casi la mitad de la población paraguaya.
En ese contexto, el Banco Central tuvo que activar mecanismos extraordinarios para atender la demanda de efectivo y comenzar a devolver los depósitos. El sistema de garantía bancaria establece un límite de cobertura por ahorrista y el organismo inició los primeros desembolsos para quienes cumplen con los requisitos.
Uno de los focos de mayor preocupación está puesto en los recursos públicos comprometidos. El Instituto de Previsión Social mantiene inversiones por unos 355 millones de dólares en la entidad, una exposición que encendió las alarmas sobre el alcance de la crisis.
El derrumbe también derivó en una investigación judicial sobre las operaciones del banco y sus vínculos empresariales. Las autoridades buscan determinar si existieron préstamos irregulares, movimientos de fondos hacia compañías relacionadas con sus propietarios y eventuales responsabilidades de los directivos.
La situación generó, además, un fuerte conflicto político por los vínculos que el presidente Santiago Peña había mantenido con el grupo empresario relacionado con la entidad. El mandatario quedó bajo cuestionamiento por su relación previa con ese conglomerado, mientras las autoridades investigan las posibles responsabilidades.
Por ahora, el desafío para Paraguay pasa por garantizar la devolución de los depósitos, evitar que la crisis se extienda a otras entidades financieras y recuperar la confianza de los consumidores y del sector comercial.
