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Economía

El Gobierno celebró desaforadamente la inflación de agosto informada por el Indec

El Gobierno nacional celebró con especial énfasis el dato de inflación de agosto difundido por el Indec, que marcó una suba de precios del 1,7% en el mes. La cifra, presentada como un hito por la gestión de Javier Milei, fue rápidamente convertida en bandera oficial: voceros, ministros y el propio Presidente se encargaron de exhibir en redes sociales y declaraciones públicas la desaceleración del índice de precios como prueba de la eficacia del rumbo económico. El dato, sin embargo, llega luego de que el propio Milei hubiera pronosticado reiteradamente que la inflación sería “cero” en agosto, una meta que quedó lejos de concretarse.

Desde temprano, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, se mostró como uno de los principales protagonistas del festejo oficial. A través de sus redes sociales, destacó que la inflación de agosto fue “la más baja en 14 meses” y subrayó que se trata del menor registro para un mes de agosto desde 2017. En sus mensajes, Caputo remarcó que el Índice de Precios al Consumidor avanzó 1,7% mensual y que la llamada inflación núcleo se ubicó en torno al mismo nivel, mientras que algunos precios estacionales incluso mostraron caídas. Esos números fueron usados por el Gobierno para reforzar la idea de que la política de ajuste y ordenamiento de la macroeconomía empieza a reflejarse en el costo de vida.

El presidente Javier Milei se sumó a la celebración con su estilo habitual en las redes sociales. Retuiteó el informe del Indec y publicó un mensaje enfático dedicado a Caputo, al que llamó “Toto”, acompañado de exclamaciones y mayúsculas que apuntaron a mostrar euforia por el resultado. El tono del mensaje presidencial buscó transmitir que la desaceleración inflacionaria es consecuencia directa del programa económico en marcha, y de la decisión de cortar la emisión para financiar el déficit. Así, el jefe de Estado intentó transformar un dato estadístico en capital político, en un contexto en el que la promesa de llevar la inflación a cero sigue sin cumplirse.

Otro de los funcionarios que se plegó al clima de festejo fue el vocero presidencial, Adrián Ravier. En sus declaraciones, Ravier aseguró que “la inflación sigue el sendero decreciente” y comparó el 1,7% de agosto de 2026 con el 12,4% registrado en agosto de 2023, durante la gestión anterior. Según su planteo, esa diferencia sería la evidencia de que el programa libertario está logrando estabilizar la economía tras años de alta inflación. Ravier también expresó confianza en que la tendencia continuará, a pesar de reconocer que aún se está lejos del escenario de inflación “cero” tantas veces anunciado por el Presidente en los meses previos.

En paralelo a los mensajes oficiales, otros referentes del Gobierno, como el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y dirigentes cercanos al oficialismo, aprovecharon el dato para insistir en su visión de la inflación como fenómeno estrictamente monetario. Sostuvieron que la baja del índice responde a la reducción de la emisión y a la disciplina fiscal, y rechazaron la necesidad de controles de precios o acuerdos con empresas. No obstante, mientras el Ejecutivo celebra como un triunfo político un número que se presenta como el más bajo en más de un año, persiste la distancia entre la realidad de los consumidores, que siguen enfrentando niveles de precios elevados, y la narrativa oficial, que intenta instalar la idea de una victoria contundente contra la inflación.

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