Flavio Bolsonaro modera su propuesta constitucional y precisa las reformas que planea impulsar
Un día después de afirmar en Goiânia que contaría con los votos necesarios para “cambiar la Constitución” y “redemocratizar” Brasil, Flavio Bolsonaro buscó moderar sus declaraciones y aclaró que su propuesta se limitaría a impulsar enmiendas dentro del Parlamento. El candidato del Partido Liberal también aseguró que mantiene un “total respeto” por la Carta Magna y rechazó las interpretaciones que presentaban sus palabras como una amenaza institucional.
“Cualquier cosa diferente de eso es especulación. Dejemos de mentir y aterricemos en el mundo real”, afirmó Bolsonaro frente al comando de su campaña en Brasilia. Sus declaraciones coincidieron con el respaldo formal que recibió de la federación de partidos Unión-Progresistas, vinculada al llamado Centrao, de cara al balotaje del 25 de octubre contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La frase pronunciada el día anterior había generado una fuerte reacción en el oficialismo. Edinho Silva, presidente del Partido de los Trabajadores y diputado electo, acusó al candidato de pretender modificar la Constitución y poner en riesgo la democracia. En un mensaje publicado en redes sociales, contrapuso esa postura con la del gobierno de Lula, al que presentó como defensor de reformas promovidas mediante el diálogo, la participación social y los mecanismos democráticos.
Con el objetivo de despejar dudas, Bolsonaro detalló algunas de las reformas que buscaría impulsar si llega al poder. Entre sus principales propuestas mencionó una reforma del Poder Judicial, la reducción de la edad de imputabilidad penal, la eliminación de la reelección para los cargos ejecutivos, cambios en la reforma tributaria aprobada durante la gestión de Lula y una modificación del sistema político.
En materia de seguridad, el senador respalda un proyecto para reducir la edad de imputabilidad de 18 a 16 años. Para delitos considerados graves, como violación o narcotráfico, plantea llevarla a los 14 años. Su programa también contempla la construcción de 500.000 nuevas plazas carcelarias como parte de una política de endurecimiento penal.
Otra de sus iniciativas consiste en prohibir la reelección de los funcionarios que ocupen cargos ejecutivos. Bolsonaro prometió que no buscaría un segundo mandato, aunque dejó en manos del Congreso la decisión sobre si la medida alcanzaría también a gobernadores e intendentes y si implicaría modificar la duración de los mandatos. Además, propuso incorporar una cláusula que impida que familiares de hasta tercer grado puedan sucederlo.
Sus planes para el Supremo Tribunal Federal incluyen limitar las decisiones individuales de los magistrados, reducir algunas competencias de la Corte y modificar el mecanismo de designación de sus integrantes. También planteó establecer un período de incompatibilidad para impedir que un ministro del gobierno pueda acceder inmediatamente a un puesto en el máximo tribunal.
Sin embargo, la aprobación de una reforma constitucional exigiría un amplio respaldo parlamentario. El procedimiento requiere una mayoría de tres quintos en ambas cámaras del Congreso, equivalente a 308 de los 513 diputados y 49 de los 81 senadores, además de dos votaciones en cada cámara. Por eso, el resultado electoral y la capacidad de negociación de Bolsonaro con las distintas fuerzas legislativas serán determinantes para concretar sus promesas.
