Arrancó la danza de nombres: los candidatos para reemplazar al Chacho Coudet en River
Mientras River Plate resuelve la salida de Eduardo «Chacho» Coudet, en Núñez ya comienza nuevamente la danza de nombres para ocupar el banco de suplentes. La eliminación en la Copa Sudamericana y el rendimiento irregular del equipo han acelerado los tiempos de la dirigencia, que se mueve discretamente mientras el ciclo del actual entrenador llega a su fin. En este contexto, el foco está en un grupo de candidatos con perfiles y situaciones variadas, pero con un denominador común: todos son posibles responsables de iniciar una nueva etapa en el Millonario.
Entre los candidatos, el que genera un impacto inmediato es Ramón Díaz, uno de los máximos ídolos en la historia del club y técnico emblemático de los años dorados riverplatenses. Su sola mención despierta adhesión masiva entre los hinchas, que mantienen intacto el vínculo afectivo con el riojano. Sin embargo, su regreso no es sencillo: las diferencias políticas y personales con la actual dirigencia han enfriado cualquier acercamiento real, y existen dudas sobre su encaje en el proyecto a mediano plazo.
Otro nombre que seduce en Núñez es el de Pablo Aimar, símbolo moderno de River y actualmente ligado a los seleccionados argentinos juveniles y a la Mayor. Su perfil combina conocimiento profundo del club, sensibilidad para trabajar con futbolistas jóvenes y una perspectiva futbolística alineada con el gusto histórico de River. Se le reconoce la capacidad para potenciar talento y una enorme influencia en el mundo River. En su contra, pesa su escasa experiencia como entrenador principal en el fútbol de clubes, lo que transforma su posible llegada en una apuesta fuerte.
Hernán Crespo también figura en la lista, otro exgoleador de la casa con una carrera como director técnico en el fútbol sudamericano y extranjero. Su nombre suele surgir cada vez que hay una vacante en el banco de River. Su presente en el exterior, con un contrato vigente, obliga a pensar en negociaciones complejas si la dirigencia decidiera ir por él, aunque su perfil de entrenador moderno y con experiencia internacional lo mantiene en consideración.
Gabriel Milito responde a una lógica diferente. Sin pasado como jugador en River, su candidatura se basa en su propuesta futbolística y en la valoración de su trabajo en otros clubes más que en una identificación directa con la camiseta. En Núñez lo vienen observando por su idea de equipos intensos y protagonistas, un estilo acorde con la historia del club. La dificultad radica en su situación contractual y en la necesidad de convencer a un entrenador exigente en cuanto a condiciones deportivas e institucionales.
El abanico de opciones se completa con Santiago Solari, quien reaparece como alternativa tras su experiencia como entrenador y dirigente en Europa. Miembro de una familia con fuerte lazo riverplatense, su recorrido incluye el Real Madrid y experiencias en el fútbol mexicano, otorgándole un perfil internacional y una mirada moderna del juego. Su llegada a Núñez implicaría una negociación precisa por sus compromisos en el exterior, pero su figura seduce por combinar identidad con el club, trayectoria internacional y una imagen que se considera adecuada para la reconstrucción que River necesita.
Mientras los dirigentes evalúan estas alternativas y definen el orden de prioridades, se enfocan en la competencia oficial. Para el próximo compromiso frente a Banfield, el equipo quedará en manos de una conducción interina encabezada por Marcelo Escudero, técnico de la Reserva, quien asumiría junto a Leonardo Ponzio en un intento por mantener la línea interna mientras se define el futuro. Esta dupla deberá apagar el incendio deportivo a corto plazo, mientras la directiva, en silencio, decide quién será el encargado de conducir el nuevo capítulo de la historia reciente de River.
