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Golpazo para Boca: Tomás Aranda se fracturó el peroné y será baja hasta 2027

Golpe para Boca Juniors en plena competencia: el juvenil Tomás Aranda, una de las grandes apariciones del equipo de Rodolfo Arruabarrena, sufrió la fractura del peroné durante el entrenamiento de este miércoles en el predio de Ezeiza y estará fuera de las canchas por un prolongado período, con la posibilidad concreta de que recién pueda regresar a la actividad oficial en 2027. La lesión, confirmada luego de los estudios médicos realizados tras la práctica, encendió todas las alarmas en el cuerpo técnico y en el departamento médico xeneize, que ya diagraman el plan de tratamiento y rehabilitación del futbolista.

El episodio se produjo en medio de una de las rutinas habituales de trabajo. Según el relato del cronista Leandro “Tato” Aguilera, presente en el lugar, Aranda pisó mal, se le quedó enganchado el botín en el césped y, en un primer momento, se sospechó que se trataba de un simple esguince de tobillo. Sin embargo, el dolor intenso, la imposibilidad de continuar con la práctica y los estudios posteriores terminaron arrojando el diagnóstico más temido: fractura del peroné en la zona de la sindesmosis, el sector que une este hueso con la tibia, una región clave para la estabilidad del tobillo y de toda la pierna.

La gravedad de la lesión obliga a un tratamiento quirúrgico. Los médicos dispusieron que el jugador sea operado y, como parte del proceso, deberá utilizar una férula durante un lapso significativo para inmovilizar la zona y permitir la correcta consolidación del hueso. En esa primera etapa, el futbolista permanecerá alejado de cualquier tipo de impacto o carga sobre la pierna afectada, mientras se controla la inflamación y el dolor. Recién después de superar esa fase inicial podrá comenzar con ejercicios de movilidad y, más adelante, con trabajos específicos de readaptación física y futbolística.

Aranda, mediapunta de 19 años, era una de las piezas más valoradas del plantel por su creatividad, cambio de ritmo y desequilibrio en el último tercio de la cancha. Su irrupción en la primera de Boca durante el semestre pasado había generado grandes expectativas en el club y en los hinchas, al punto de consolidarse como una opción recurrente para Arruabarrena tanto en el torneo local como en los compromisos internacionales. La lesión, además del impacto deportivo inmediato, representa un golpe anímico importante para el jugador, que venía atravesando uno de los mejores momentos de su incipiente carrera.

En cuanto a los plazos de recuperación, los especialistas estiman que Tomás Aranda necesitará entre tres y cuatro meses como mínimo para volver a realizar la práctica deportiva de manera normal, siempre y cuando la evolución sea favorable y no surjan complicaciones durante la rehabilitación. Este cronograma, sumado al calendario competitivo de Boca, hace prever que el juvenil se perderá lo que resta de la temporada 2026 y que su regreso pleno a la competencia podría darse recién en el inicio de la pretemporada de 2027, cuando el cuerpo técnico evaluará si está en condiciones de reincorporarse al plantel profesional.

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