Boca Juniors derrotó 1 a 0 a River Plate, que sufrió dos expulsiones cuestionadas.
Boca Juniors y River Plate protagonizaron una nueva edición del Superclásico argentino en la Bombonera, en un encuentro correspondiente a la decimoquinta fecha del Torneo Clausura. El duelo reunió a dos equipos con objetivos importantes en la recta final del campeonato y generó una gran expectativa entre los hinchas.
El conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena buscaba quedarse con los tres puntos para fortalecerse en la pelea por la tabla anual y sostener su protagonismo en la definición de la temporada. Del otro lado, River, conducido por Leonardo Ponzio, necesitaba una victoria que le permitiera acercarse a sus objetivos y mantener viva la ilusión de clasificarse a la próxima Copa Libertadores.
El partido comenzó con una marcada intensidad, como suele ocurrir en los enfrentamientos entre los dos grandes del fútbol argentino. Boca logró imponer condiciones durante buena parte del primer tiempo y encontró la ventaja a los 27 minutos, luego de una pelota detenida ejecutada por Sebastián Villa desde el sector derecho.
El centro del delantero encontró a Lautaro Di Lollo dentro del área. El defensor se impuso en el juego aéreo y conectó un potente cabezazo que venció al arquero visitante y desató la celebración de las 54,000 personas presentes en la Bombonera. El gol premió el mejor desempeño del equipo local durante ese tramo del encuentro.
River intentó reaccionar, pero su tarea se complicó a partir de las expulsiones de Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel. El conjunto millonario quedó con nueve jugadores y debió modificar su estructura para contener los avances de Boca. La salida de Martínez Quarta provocó, además, el ingreso de Lautaro Rivero en reemplazo de Lucas Beltrán.
Con la ventaja en el marcador y superioridad numérica, Boca administró el desarrollo del partido y protegió el resultado. River mostró dificultades para generar peligro sostenido y no logró encontrar el camino para alcanzar el empate.
El triunfo por 1-0 le permitió a Boca quedarse con tres victorias consecutivas ante River en torneos locales, una racha que no conseguía desde 1991. Lautaro Di Lollo, autor del único gol, fue una de las figuras de la jornada, mientras que Milton Delgado se destacó por su actuación en el mediocampo.
