La economía inquieta al Gobierno, aunque descarta un escenario de tensión social
La situación económica genera preocupación dentro de la Casa Rosada, aunque el Gobierno descarta que el país se encamine hacia un escenario de fuerte conflictividad social. La caída de la actividad y los datos de inflación correspondientes a septiembre encendieron señales de alerta entre los funcionarios, pero el oficialismo sostiene que el malestar todavía no alcanzó una magnitud capaz de alterar el clima político.
En el Ejecutivo observan con atención la evolución de los principales indicadores económicos y el impacto que tienen sobre la vida cotidiana. Sin embargo, consideran que las dificultades no se traducirán necesariamente en protestas masivas ni en episodios de violencia. La evaluación oficial es que, por el momento, no existen condiciones suficientes para que se produzca una escalada de tensión en las calles.
En ese análisis también pesa la capacidad de movilización de los intendentes y de los sectores opositores. En la Casa Rosada entienden que los jefes comunales no cuentan actualmente con el poder de fuego necesario para organizar revueltas de alcance nacional. A la vez, creen que el contexto social no resulta propicio para que surjan incidentes espontáneos de gran magnitud.
Los reclamos vinculados con las universidades y las políticas de discapacidad son seguidos de cerca por el Gobierno, aunque el oficialismo intenta reducir su impacto político. La estrategia apunta a evitar que esas demandas se conviertan en un foco de confrontación permanente y, al mismo tiempo, preservar el respaldo parlamentario necesario para avanzar con la agenda legislativa.
En ese marco, el Gobierno adoptó una postura más flexible en algunas negociaciones con aliados y bloques provinciales. Entre las concesiones aparecen la promesa de revisar los límites para la venta de tierras a extranjeros, la marcha atrás con parte del ajuste en el área de Discapacidad y el inicio de conversaciones sobre las obras públicas que recibirán las provincias en el Presupuesto 2027.
Las negociaciones parlamentarias también incluyen otros proyectos considerados relevantes por el oficialismo, como la eliminación de las PASO y la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Los fondos destinados a las provincias y la distribución de obras públicas podrían funcionar como instrumentos de negociación para asegurar apoyos en el Congreso.
Mientras tanto, la Casa Rosada apuesta a que el presidente Javier Milei conserve su centralidad política y no pierda capacidad de convocatoria. En el oficialismo evalúan que la agenda pública, la actividad presidencial y eventuales anuncios pueden contribuir a evitar que el desgaste económico se transforme en una crisis de mayor alcance.
El Gobierno reconoce que los próximos datos económicos serán determinantes para confirmar o modificar este diagnóstico. Por ahora, la evaluación predominante es que existe preocupación por la actividad y la inflación, pero no un escenario inmediato de crispación social que amenace la estabilidad política.
