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Boca avanzó entre los cuatro mejores de la Copa Sudamericana

En un Morumbí encendido y hostil, Boca Juniors consiguió su objetivo: se metió entre los cuatro mejores de la Copa Sudamericana tras igualar 1-1 ante San Pablo y hacer valer la ventaja obtenida en la Bombonera. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena, que había ganado 1-0 en la ida, supo resistir el empuje brasileño y confirmó su clasificación a las semifinales gracias al 2-1 en el resultado global. La noche en San Pablo estuvo marcada por la tensión, el clima caldeado en las tribunas y un cierre dramático que dejó al Xeneize celebrando y al local lleno de frustración.

Boca golpeó primero en Brasil y silenció por momentos al Morumbí con el gol de Leandro Lozano, que abrió la cuenta y le dio al conjunto argentino una sensación de control en una serie que ya lo tenía como favorito por la mínima diferencia conseguida en casa. El tanto del lateral uruguayo llegó en una jugada precisa, en la que Boca aprovechó un descuido defensivo del Tricolor Paulista y reafirmó su plan: sostenerse bien atrás, aprovechar los espacios y administrar el tiempo y la ansiedad del rival. Desde entonces, el partido se jugó también en lo emocional, con el equipo de Arruabarrena intentando bajarle temperatura a un escenario que se encendía cada vez más.

San Pablo, obligado por el resultado global, adelantó líneas y fue acumulando llegadas, centros y remates que exigieron a la defensa xeneize. El elenco paulista encontró premio recién sobre el final, cuando Domingos Duarte apareció de cabeza para marcar el 1-1 y ponerle suspenso máximo a la serie. Ese empate transformó los últimos minutos en una batalla cargada de nervios: los brasileños se lanzaron desesperadamente en busca del gol que los llevara a los penales, mientras Boca se aferraba a la ventaja en el global, con la mirada fija en el reloj y en cada intervención defensiva que mantenía el resultado.

El cierre tuvo todos los condimentos de una definición copera: un estadio presionando, reclamos encendidos, la sensación de que cualquier error podía cambiar la historia y un equipo argentino acostumbrado a sufrir en Brasil, pero también a salir fortalecido de ese sufrimiento. Los ocho minutos adicionados fueron una larga prueba de carácter para Boca, que resistió centros, pelotas cruzadas y el empuje final de un San Pablo que había reaccionado tarde. Cuando el árbitro marcó el final, el 1-1 selló el pase xeneize a semifinales y desató la bronca local por la eliminación, en contraste con el festejo medido de los jugadores argentinos.

Con esta clasificación, Boca se instala entre los cuatro mejores del torneo y alimenta su sueño de volver a disputar una final continental, aunque esta vez en el marco de la Copa Sudamericana. En semifinales lo espera Vasco da Gama, que llega tras dejar en el camino a Independiente Santa Fe y se presenta como otro duro examen en territorio brasileño. La serie se abrirá en la Bombonera y se definirá en Río de Janeiro, un recorrido que obliga al equipo de Arruabarrena a mantener la solidez mostrada en esta llave y a capitalizar su localía, en un tramo decisivo de la temporada en el que la ilusión internacional vuelve a instalar a Boca en el centro de la escena sudamericana.

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