Santiago Bausili reveló dónde está parte del oro del Banco Central y dijo que se depositó en Suiza
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, detalló ante el Senado el destino de una parte del oro que integra las reservas de la autoridad monetaria y confirmó que esos lingotes fueron depositados en el Banco de Pagos Internacionales (BIS), en Suiza. En su exposición, el titular del BCRA intentó despejar las sospechas acumuladas durante meses sobre el traslado de metal precioso al exterior durante 2024, al asegurar que se trató de una decisión de administración de reservas tomada en un contexto de alta demanda internacional por oro y menores costos operativos para trabajar con barras antiguas. Según explicó, el organismo contaba con tenencias físicas en sus propias bóvedas y con otra porción ya colocada en cuentas en el exterior, y la operación se inscribió en esa lógica histórica de gestión.
Bausili describió que, a comienzos de 2024, el mercado ofrecía una “ventana de oportunidad” para transformar lingotes considerados de menor calidad —por su antigüedad y las mayores dudas sobre sus características metalúrgicas— en oro de calidad superior, tras pasar por laboratorios y controles más estrictos. En ese marco, el Banco Central decidió trasladar una parte de los lingotes y aprovechar los menores costos de análisis y aceptación, lo que permitió, según su relato, mejorar el perfil técnico del activo sin resignar cantidad. El oro resultante de ese proceso, indicó, fue posteriormente depositado en el BIS, la institución con sede en Basilea que opera como banco de bancos centrales y donde, de acuerdo con sus palabras, “sigue estando”.
Ante los senadores, el funcionario insistió en que todos los movimientos vinculados al oro de las reservas se encuentran documentados, registrados y auditados, y que no hubo desvíos ni operaciones por fuera de los mecanismos habituales de control. Subrayó que la política de confidencialidad en torno a la ubicación y el manejo de esos activos responde a criterios de seguridad y estabilidad financiera, más que a una voluntad de ocultamiento. En ese sentido, buscó relativizar las versiones que habían alimentado la controversia pública sobre el tema y sostuvo que, desde hace años, el Banco Central combina formatos físicos y electrónicos para administrar su tenencia de oro, utilizando cuentas en el exterior como parte de una estrategia considerada estándar en el sistema financiero internacional.
La explicación de Bausili llega tras un prolongado período de reclamos de información por parte de sectores de la oposición, de la Auditoría General de la Nación y de organizaciones sindicales, que habían advertido sobre la falta de detalles precisos de las operaciones realizadas en 2024. El traslado de lingotes fuera del país, la ausencia de contratos claramente identificables y la negativa del Banco Central a abrir por completo sus registros habían alimentado sospechas sobre la naturaleza y el alcance de los acuerdos con el BIS y otros posibles depositarios. La intervención del presidente del BCRA en el Senado buscó precisamente responder a ese clima de desconfianza, aunque algunos actores políticos y del mercado siguen reclamando mayor transparencia respecto de la ubicación física exacta del metal y de los eventuales usos financieros que se le esté dando.
En paralelo, el debate sobre el destino del oro se inserta en una discusión más amplia acerca de la forma en que el Gobierno de Javier Milei gestiona las reservas internacionales en un contexto de fragilidad macroeconómica. La decisión de emplear lingotes como garantía o soporte de operaciones de liquidez, así como la conveniencia de mantener gran parte del activo en plazas extranjeras, se ha convertido en un tema sensible para quienes alertan sobre riesgos de soberanía financiera y patrimonial. Mientras Bausili insiste en que el depósito en el BIS fue una maniobra técnica para optimizar el portafolio del Banco Central y obtener mejores condiciones de calidad y seguridad, sus críticos plantean que la información sigue siendo fragmentaria y que el oro del Tesoro argentino continúa envuelto en una polémica que, lejos de cerrarse, se reaviva con cada nueva revelación oficial.
